viernes 20 de agosto de 2010

Las lagrimas de Ari Gold

*No tengo tildes, por eso esta ortografia...

Hay un hombre que aterroriza Hollywood. Con cuyos gritos tienen pesadillas los mas pequeños de la industria. Es el hombre al que gustar, aquel que puede darte todo o quitarte hasta lo que aun no posees.

A caballo entre lo racional y lo emocional, dejando que influya una cosa sobre otra cuando no debe, consigue conjugarlo con maestria para conseguir todos sus objetivos. Y en estas 7 temporadas de Entourage le hemos visto desarrollar una carrera perfecta.

Un punto debil: la familia. Una mujer perfecta, guapa, inteligente, ex-actriz, rica heredera... Una hija adolescente que no le da mas quebraderos de cabeza de los habituales (y en Hollywood podria) y un hijo que enternece el alma a cualquiera con su vocecilla inocente y sus ilusiones infantiles.

Bocazas de nacimiento, Ari ladra mas que muerde con todo aquello relacionado ellos. Le gustan las mujeres, pero jamas ha engañado a la suya en todos sus años de matrimonio, parece que su prioridad numero 1 es su trabajo pero los protege por encima de todo, como a su maximo tesoro, de la frivola industria en la que se maneja y sufre cuando no puede darles lo que quieren o se merecen.

Y entonces, por no porder dar a su hijo el colegio que deseaba, le vimos congestionarse.



Y cuando tuvo que rogar por esa plaza en el colegio, se le cayeron las lagrimas.

Para Jeremy Piven, Ari Gold es el papel de su vida. Y estos disgustos estuvieron cargados de su histrionismo habitual. Pero de pronto, llegados al episodio Tequila and Coke (s07e07), hemos visto la rabia, la impotencia, el dolor, el temor por herir a su familia y el vertigo ante la perdida de proyectos e ilusiones en un solo plano.

video


Ari no ha llorado, pero la manera en que se le han empañado los ojos sin soltar una lagrima, es el gesto de angustia y dolor mas real visto en la pantalla desde hace un tiempo.

Ari cada dia es mejor personaje, pero Jeremy Piven es cada dia mejor actor.